ESTRATEGIAS DE ENSEÑANZA Y APRENDIZAJE

ESTRATEGIAS DE ENSEÑANZA Y APRENDIZAJE


¿Qué papel juegan las estrategias de enseñanza-aprendizaje en la acción educadora?

Etimológicamente, la palabra “educar” hace referencia a “conducción” y la conducción implica un fin o meta a la que se intenta llevar a alguien (o algo) y lo mismo ocurre, en consecuencia, en el quehacer educativo: educar será como conducir, llevar a una persona de un estado a otro, de una situación a otra.

La educación, como la conducción, está orientada a un fin. Por tanto, la acción educativa es esencialmente intencional, ya que pretende una determinada finalidad que le confiere sentido y dirección (Jover, 1987).

Para que la intención educativa produzca como resultado aprendizaje, tal y como reconocen Moya y Escamilla (2017), el docente debe analizar la situación de la que parte, tomar decisiones y elaborar sus respuestas adaptándolas a las condiciones que se dan en el entorno escolar, no planteando una “solución preformada”.

Esto exige por parte del docente “una capacidad para enjuiciar una determinada situación educativa y reconocer en ella sus posibilidades de mejora”. Como señalan estos autores, “la práctica profesional de la enseñanza es una práctica racional, reflexiva e intencional”. Para hacer efectiva la intencionalidad educativa, el docente no está solo, le acompañan otros agentes mediadores como la familia, los compañeros y compañeras, distintos agentes sociales que facilitan y apoyan la asimilación y conceptualización de los estímulos ambientales por parte del alumnado.

Para conseguir los fines propuestos, es preciso partir del momento en el que el alumno se encuentra y diseñar procesos de enseñanza-aprendizaje que le permitan superar ese momento.

Wood y Bruner (1980) emplearon una metáfora que ha alcanzado gran popularidad, la metáfora del andamiaje:

«Un edificio se construye sobre una base; las personas que construyen el edificio deben tener la base accesible y, a la vez, la posibilidad de construir por encima de lo ya construido. Los andamios hacen posible agacharse para enlazar con la construcción previa y, estirándose, tirar luego hacia arriba; cuando ya no se alcanza más, se debe subir el andamio de altura, agacharse a la nueva base (que fue la cota máxima de la construcción anterior) y continuar ascendiendo. Al final de la construcción, cuando el andamio se retira, no queda rastro de él, pero la construcción no hubiera sido posible sin su ayuda».

Las herramientas con las que cuentan los docentes para construir este andamio son las distintas estrategias de enseñanza que emplean. Estas conforman el conjunto de elementos sistematizados que nos van a orientar sobre la mejor forma de obrar o proceder en las distintas situaciones que se van a dar en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

¿Qué aspectos debe tener en cuenta un docente al definir su enfoque educativo?

A la hora de definir las estrategias educativas, un docente debe determinar los siguientes aspectos:

  • Los principios de intervención, que actuarán como norma, fundamento o base que inspirará el proceso de enseñanza-aprendizaje.
  • La estrategia didáctica, es decir, el plan de trabajo que conjugará y armonizará referencias específicas para la acción; es el plan de actuación.
  • Las técnicas, que supondrán la sistematización de la forma en que se desarrollan las actividades del proceso de enseñanza-aprendizaje (pasos puntuales).


Principios de intervención educativa comunes

Para garantizar la coherencia vertical y horizontal, es necesario determinar unos principios de intervención educativa comunes para todos los grados universitarios, asignaturas y cursos que garanticen la significatividad del aprendizaje. Estos actuarán como norma, razón, idea o base fundamental.

Destacamos los siguientes:

Identificar el nivel de capacidad del alumno y estimular nuevos niveles de capacidad.

Este principio exige considerar los rasgos psicológicos generales característicos de los estudiantes y, también, los conocimientos previos que han construido con anterioridad.

Favorecer el desarrollo del pensamiento por medio del empleo integrado y flexible de recursos didácticos en la construcción de los contenidos.

Estimular el ejercicio del pensamiento va a requerir la articulación de una serie de habilidades que suponen, en esencia, flexibilidad para determinar las vías para la relación entre objetos de conocimiento y para la construcción de conceptos por medio de distintas operaciones mentales.

Desarrollaremos una metodología que vaya más allá de presentar los contenidos, de transmitir el “qué”. Entendemos que nuestra misión es mediar para construir los contenidos, preparando a los estudiantes para que sean capaces de construirlos de manera personal y de transferirlos a su futuro contexto profesional. Esto implica enseñar a pensar de una manera fundamentada, ordenada, eficaz y práctica, que impulse la madurez y la autonomía.

Se desarrollarán estrategias educativas de exposición y de indagación en las que se emplearán técnicas de pensamiento variadas que permitirán al alumnado estructurar, profundizar y agilizar algunos procesos cognitivos; dinamizar el pensamiento; relacionarse con los demás; impulsar el conocer sobre el conocer (los procesos metacognitivos).


Esto favorecerá el equilibrio en el desarrollo de capacidades. Para dar solidez a las estructuras que queremos que construya el alumnado, apoyaremos el desarrollo de las técnicas en organizadores gráficos y visuales. De esta manera, los procesos mentales que queremos estimular y afianzar van “tomando cuerpo” con los contenidos y se “visualizan” mejor.

Garantizar la funcionalidad de los aprendizajes y promover el desarrollo de inteligencias y competencias para favorecer la capacidad de aprender a aprender de forma autónoma y responsable.

Vivimos en una sociedad en la que los conocimientos se encuentran en permanente transformación. El mejor legado que podemos dar al alumnado es el de la transmisión de los recursos necesarios que les permitan desenvolverse de forma autónoma y responsable en los contextos sociales, académicos y profesionales en los que habrán de intervenir.

Las competencias van a constituir un referente de capacidad en los alumnos para saber hacer, para obrar; serán concretadas en las distintas asignaturas.

Contribuir al establecimiento de un clima de aceptación mutua y de cooperación.

Será necesario diseñar situaciones de enseñanza-aprendizaje orientadas a crear y mantener un clima de aceptación mutua y de cooperación. Promovido desde la escuela nueva, hoy encuentra nuevos desarrollos en las experiencias de aprendizaje cooperativo.

A lo largo del curso, plantearemos actividades a realizar de forma individual, en parejas, en pequeños equipos heterogéneos y en gran grupo. Aplicaremos para ello técnicas propias de la estrategia de enseñanza cooperativa. Valorando la oportunidad que estas técnicas nos ofrecen para la formación del carácter de la persona y el aprendizaje del trabajo en equipo.

¿Cuáles son las estrategias de enseñanza-aprendizaje más relevantes actualmente?

Aprendizaje basado en tareas o retos

Esta estrategia educativa se trata de una forma de organización del proceso de enseñanza-aprendizaje que parte del interés, de la curiosidad, de la motivación de los alumnos y las alumnas, para implicarlos en procesos de investigación y construcción de contenidos, así como en el desarrollo de prácticas que derivan en la generación de un producto final (Escamilla, 2017, 2020). Sus características más destacables son:

  • El protagonista del proceso es el alumnado, que mantiene un papel activo.
  • El docente es el guía del proceso de aprendizaje, aportando orientación, apoyo… de acuerdo a las necesidades del alumnado.
  • El desarrollo de la investigación que emana de la situación problema ha de ser estructurado, pero, a su vez, flexible.
  • El planteamiento de los contenidos es competencial.
  • La construcción del conocimiento se realiza en torno a experiencias contextualizadas, situaciones de aprendizaje denominadas “auténticas” porque buscan su significación en la realidad social, familiar y cultural.

Es un enfoque que logra sumar la motivación y la experimentación al trabajo riguroso de los contenidos curriculares. Los estudiantes afrontan el reto de resolver situaciones problema investigando de forma cooperativa, integrando de forma natural las TIC y las estrategias de pensamiento, para obtener un producto final que podrán compartir con el grupo (Pacheco, 2025).


Estrategia de aprendizaje cooperativo

Siguiendo a Pujolás (2008) podemos definir el aprendizaje cooperativo como

El empleo, con una finalidad didáctica, de equipos reducidos de alumnos (entre tres y cinco) para desarrollar tareas planificadas, impulsando al máximo la interacción entre ellos, con el fin de que cada uno aprenda hasta el límite de sus capacidades y aprenda, además, a trabajar en equipo.

A lo largo del curso, plantearemos actividades a realizar en parejas, en pequeños equipos heterogéneos y en gran grupo. Dentro de cada grupo, distribuiremos los roles:

  • Coordinador: Dirige la actividad del equipo y reparte el turno de palabra.
  • Supervisor: Comprueba que el equipo realice la tarea propuesta.
  • Relaciones públicas: se comunica con el profesor y con otros grupos.
  • Jefe de mantenimiento: Se encarga de los materiales y de que el entorno de trabajo esté ordenado.

En las actividades en equipo nos aseguraremos de que se cumpla la tríada cooperativa:

  • Interdependencia positiva: Se necesita para hacer el trabajo.
  • Participación equitativa: todos podrán participar.
  • Responsabilidad individual: podremos detectar si alguno no realiza el trabajo.

Todas estas estrategias de enseñanza metodológicas se están viendo favorecidas por las posibilidades que ofrece la integración eficaz de las TIC (flexibilidad, interactividad, simulación de realidades educativas…) para mejorar las experiencias de aprendizaje y alcanzar los objetivos planeados.

BIBLIOGRAFÍAS 













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